Un profesor, ante todo, para ejecutar una buena clase, debe sentir una atmósfera de respeto hacia su persona. Es aquí el punto que radica la ejecución de una asimetría entre alumno y profesor, ya que si se mantiene un respeto jerárquico hacia la persona que entrega los conocimientos, es de gran facilidad, que el verdadero papel de un profesor, sea requerido en forma correcta.
Pero, no solo este es un factor de mejoramiento hacia la persona de un profesor, sino, que esto se complementa con un dinamismo en la sala de clases. Esto favorecerá el curso normal de las actividades educativas y es así como creemos que los docentes más que entregar sólo contenidos, debemos dejar que los alumnos encuentren en nosotros un amigo, alguien cercano, que se sientan con la libertad de compartir sus dudas, sus satisfacciones. De ésta manera fortaleciendo y enriqueciendo la relación alumno-profesor. Es de vital importancia que entre profesores y alumnos existan relaciones horizontales de diálogo, esto quiere decir, que el profesor no adquirirá un rol protagónico o autoritario dentro de las aulas, ya que de preferencia es el alumno quien debe tomar este papel activo y participativo. En este proceso de intercambio se ve implicada la personalidad de los individuos en su integridad.
Una manera para pasar los contenidos, seria plantear una práctica innovadora en el transcurso del semestre, para que así, llamar la atención de los alumnos y que el estudiar y adquirir conocimiento, sea no una cosa de rutina, sino una forma placentera y cómoda y así entender en el verdadero sentido de la educación y recibirla en su verdadera esencia sólo con un fin intelectual de desarrollo personal.
Hasta ahora la enseñanza ha tenido como centro al profesor. El era el encargado preparar el material, exponía la lección mientras que el alumno tenía un papel pasivo, copiar, estudiar, etc. Las nuevas tecnologías crean un nuevo contexto didáctico en el que el profesor enseña cuando el alumno necesita de su enseñanza; un contexto en el que la lección magistral dirigida al grupo se sustituye por el trabajo autónomo de los alumnos, quedando el profesor libre para atenderles individualmente.
La educación debe originar virtudes necesarias para la construcción de comunidades cuando las necesidades culturales, sociales y materiales de los ciudadanos sean requeridas. Conducir al individuo a la humanidad mediante una cultura general que caracteriza cada país y hacer de las personas un ciudadano, cuyos pensamientos estén dirigidos hacia lo público, lo social, lo cívico.
Lamentablemente, la iniciativa privada en la educación, dificulta el papel protagónico de un profesor, ya que no tiene valor intelectual que existan sostenedores de carácter privado en la educación, porque alejan de forma radical la esencia misma de ella, ya que fomentan sus ideologías (religiosas y políticas), tipos de culturas o de diversa práctica pedagógica, que no tiene sentido en la esencia de lo ideal.
El desarrollo del discurso expositivo y argumentativo debe ser adecuado y correcto, para que los alumnos sean capaces de decodificar el mensaje que entrega el emisor.
La objetividad, ante todo. Presentar los contenidos de forma correcta, tal cual son o fueron. Es de gran implicancia los temas con rectitud, por lo contrario, pone en peligro la credibilidad del profesor.
Atender al profesor como sujeto de su historia personal y condicionado socio históricamente.En este sentido, apreciar el malestar docente desde la concepción histórico-cultural permite explicar esa vivencia de insatisfacción, estado de depresión del maestro atendiendo a la zona de desarrollo próximo del maestro que expresa las potencialidades del sujeto, entendida por la distancia que existe entre las posibilidades del sujeto para ejecutar acciones de manera independiente (desarrollo actual) y las posibilidades de ejecutarlas en colaboración con el “otro” (desarrollo potencial). Este enfoque impone un reto a la formación pedagógica entendida como un proceso continúo y a las estrategias de intervención para afrontar el malestar docente.
Actualmente encontramos estudiantes desmotivados; no se sienten invitados a participar en el proceso de aprendizaje. Quizás debamos hacer ajustes a nuestra forma de educar en la cual el estudiante se sienta protagonista de su formación y aprendizaje.
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